Historias

La Ermita de San Antonio que actualmente es la que da servicio a la feligresía de la Colonia del Manzanares y aledaños es la cuarta con la misma advocación construida en lo que antes eran las afueras de Madrid.

La primera fue construida en 1720 por José de Churriguera y derribada en 1768 para la apertura de la carretera de Castilla.

Posteriormente Carlos III, dos años después, ordena construir una nueva capilla, que fue echada abajo por Carlos IV. El rey compró entonces el palacio del marqués de Castel Rodrigo, llamado Palacio de la Florida, para construir una finca de recreo. Ese es el origen del nombre actual de San Antonio de la Florida.

De todas aquellas construcciones colindantes sólo sobrevivió la ermita original, ya que el resto se demolió en el siglo XIX para construir la Estación del Norte (Príncipe Pío).

Este pequeño templo neoclásico, está considerado joya del Patrimonio de la Humanidad por las sorprendentes pinturas murales que lo decoran, realizadas por Francisco de Goya en 1798. Además, la ermita original, alberga desde 1919 los restos del pintor.

Goya fue designado por el rey para realizar los famosos frescos, trabajo que le ocupó seis meses, de agosto a diciembre de 1798. Lo mas espectacular de sus pinturas son las que ocupan la cúpula de la ermita original. Desde las bóvedas bajas, maravillosos ángeles nos muestran el milagro: San Antonio resucita ante una bulliciosa multitud a un hombre asesinado, de cuyo crimen era acusado injustamente su propio padre.

El 1 de abril de 1905 se declaró al edificio Monumento Nacional, permaneciendo abierta al culto hasta 1929, año en que los oficios religiosos se trasladaron a un edificio gemelo construido con ese fin por el arquitecto Juan Moya.

El de Goya y el original son dos edificios prácticamente idénticos, convirtiéndose así en un caso excepcional en la urbanística de Madrid.

Las ermitas están situadas en el distrito de Moncloa, cercanas al parque de la Bombilla, donde el 13 de junio se celebra la fiesta de San Antonio, con una famosa verbena tradicionalmente conocida por los castizos que se acercan a por los famosos panecillos del Santo, y las jóvenes casaderas acuden para pedir un buen novio.

En cualquier caso, las ermitas ya son edificios emblemáticos de la capital de España, el arte y la fe, son los aglutinantes.

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